Streaming ¿el nuevo salvador de la Industria Musical?

La llegada de la música por streaming fue sin duda un cambio radical en la industria musical. Desde principios del siglo XX hasta el día de hoy cada cambio de formato de consumo musical ha significado una transformación que demanda atención en la forma en que se re-configura el modelo de negocio.

En los primeros años del consumo de música por streaming era poco creíble esperar que la crisis que la industria musical estaba pasando, debido a la pérdida de los formatos físicos, fuera a mejorar gracias a dicha tecnología pero el último reporte de la RIAA (Recording Industry Association of America) comienza a dar nuevas esperanzas sobre el futuro del negocio musical.

Hace poco tiempo, en 2015, la balanza de ingresos generados se inclinaba por el método de descarga con un 41% pero actualmente el liderazgo lo poseen las plataformas de streaming con 62%. Es decir que en un periodo de dos años el streaming tuvo un crecimiento de casi el 100%.

Lo más llamativo de estas cifras es el tamaño de su audiencia que constantemente está en crecimiento. Hasta junio de 2017 Spotify reportó una comunidad de suscriptores de 60 millones de usuarios frente al segundo lugar con 27 millones por parte de Apple Music.

Probablemente la mejor noticia para la industria musical, y su modelo de negocio, es el aprendizaje que la llegada del streaming ha dejado. Observando las cifras y tendencias de consumo podemos ver que la demanda del público siempre se mantiene, sólo cambia de fuente.

En 2013 más del 50% de los dos mil millones de dólares facturados por consumo musical en medios digitales pertenecía a las descargas permanentes hoy no sólo es un territorio dominado por el streaming sino que ha permitido un incremento de más del 50% en ingresos.

La pregunta al aire frente a este alentador panorama es si la forma de operar de Spotify, Apple Music, Google Play o Sound Cloud podría ayudar a la Industria Musical a enfrentar victoriosamente a un viejo enemigo: La Piratería.

Las descargas musicales llegaron en un momento en el que el público tenía que enfrentar dos paradigmas, comprar su música favorita sin tener un respaldo físico y realizar compras en línea. La primera implicaba un cambio de pensamiento que a la larga se sucedió, pero a favor de las descargas ilegales ya que poseer una gran biblioteca musical seguía siendo igual de costoso que la física y sin la ventaja de poseer dicho formato.

Probablemente de ahí su breve éxito, pero ahora el streaming ha cambiado dicha condición pues se puede tener ese gran acervo con tan sólo pagar una pequeña membresía mensual y para aquellos que aún no se convencen existe la modalidad gratuita auspiciada a través de anuncios. Si esta situación se mantiene y sigue mejorando, cómo apuntan las cifras, puede llegar una nueva edad dorada para la industria musical.

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